La Metrología y las Abejas

La Metrología y las Abejas

Hoy se celebra el día internacional de la metrología y de las abejas. En este día tan señalado y tan importante para la Ciencia y la Naturaleza, un abejorro llora desconsolado porque él todavía no tiene un Día Internacional dedicado.

Se lamenta profundamente de la importancia que todo el mundo da a las abejas como insecto polinizador y que de él no se diga nada. El abejorro es tan polinizador como las abejas o más, que para eso es más grande que ellas. Y si es más gordo, poliniza más, ¿no?

Y ahí estaba el solo, tirado con su pena y su angustia hasta que ha pasado un metro por ahí, lo ha visto, se ha compadecido y se ha sentado junto al desdichado abejorro para consolarlo.

Una vez que el metro ha escuchado la amargura del abejorro y cómo se siente ninguneado en un día como hoy, ha comenzado decirle cosas que lo animaran pero me da la impresión de que no lo hace con mucho acierto.

Le ha dicho que no se sienta ninguneado, que para sentirse así ya está él, el metro. Hoy día internacional de la Metrología, se ha enterado de que él mismo no es más que la distancia que recorre la luz en el vacío en un intervalo de 1/299 792 458 segundos. Y que antes también fue la 1/10 000 000 parte de la distancia que separa la línea del ecuador del polo norte. ¿Se puede ser menos?

Pues nada. La celebración de hoy, Día Internacional de la Metrología y de las Abejas, nos trae a este par de tristones que ponen la gota de amargura en este día tan especial.

Escribe en un comentario cuántos metros ninguneados hay en tu vida: reglas, cintas métricas, … Dale al “megustas” y guarda este post en tus colecciones de cosas “unmetromasounmetromenosnovaaningunaparte”.

¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet que el metro es la distancia que recorre la luz en el vacío en un intervalo de 1/299 792 458 segundos (¡seguro que lo has hecho!)

C./

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La conquista del espacio

El Aurelio en la conquista del espacio.

Este es el Aurelio y desde niño siempre quiso ser astronauta. Por fin lo ha conseguido. Lo subieron a un cohete espacial lo lanzaron rumbo a no sé cuál asteroide y ahí anda, a  la conquista del espacio.

Resulta que la NASA ha desarrollado un nuevo motor de plasma que funciona a las mil maravillas y puede ponerte en marte en dos meses, más o menos. Pero, claro, primero hay que probarlo y para ello no van a mandar a sus astronautas, pilotos de la Sea Navy, y que luego salga mal.

Así que revisaron su lista de aspirantes y allí apareció el Aurelio. Dicho y hecho, lo llamaron, le pusieron el traje espacial, lo metieron en el cohete y tira pa’l asteroide, a la conquista del espacio. Bueno, mal aspecto no tiene, lo que pasa es que no sabe qué tiene que hacer ahora.

Lo primero que se le ocurrió fue decir algo ocurrente como aquello del “un gran paso para mí y otro pequeño para la humanidad”, no, no era así, espera… El paso grande, ¿era para mí o para la humanidad?, ¿cómo era?… Y así se le pasó la primera hora y media en el asteroide.

Luego trató de comunicar con Houston para preguntarles para quién era lo del paso grande y también para que le dijeran si la luz que parpadeaba en el salpicadero del cohete y que ponía “Fuel empty” era para preocuparse o no.

Houston, en principio, le dijo que las preguntas de una en una. Así, primero le contestarían lo de para quién era el paso grande y que luego ya le contestarían lo del “Fuel empty”. Que tuviera paciencia que tenían que comprobarlo todo… Y ya. No ha habido más comunicaciones en los tres últimos días. Lo estarán comprobando todo, claro.

Pobre el Aurelio. Todo aburrido conquistando para la humanidad un asteroide perdido en el espacio sideral. Esto no es ni un paso grande ni pequeño, ¡esto es un coñazo!

Escribe en un comentario si crees que el Aurelio volverá algún día de conquistar el espacio. Comparte este post con algún aspirante a conquistador espacial que conozcas. Dale al “megustas” y guarda este post en tus colecciones de cosas “quegrandeeslaNASA”.

¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet que el nuevo motor de plasma de la Nasa funciona muy bien (¡seguro que lo has hecho!)

C./

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La teoría de la relatividad

La polla de Einstein

Albert Einstein, bien conocido por sus amigos como Al “el cachondo”, destacó por su muy elaborada teoría de la relatividad y esa famosa fórmula que todos conocemos: E = m·c2, en la que la E es la energía, la eme es la masa y la ce es la velocidad de la luz, al cuadrado (es el 2 pequeño ese que se ve encima de la ce).

Sin embargo, pocos conocen la enorme influencia que tuvo en el desarrollo de esta teoría la polla de Einstein. Su polla, esa joven gallina que veis en la imagen, jugó un papel esencial en los estudios que Albert realizó y que desembocaron en lo que hoy conocemos como la teoría de la relatividad.

No hay documentos fehacientes ni pruebas palpables que demuestren esta afirmación que hoy hago aquí, pero se ha hablado mucho en círculos cercanos a este gran hombre sobre la cantidad de tiempo que pasaba el bueno de Al acariciando su polla mientras pensaba en su teoría…, ¿tendrá algo que ver con esto el merecido apodo de Al “el cachondo” o es que era muy gracioso?

Algo muy íntimo tuvo que haber entre Albert y su polla, porque cuando obtuvo el reconocimiento de la comunidad internacional, y para evitar malos entendidos, una “mano siniestra” se hizo cargo de su polla y nunca más se supo de ella. Algunos estudiosos de la vida de Einstein afirman que pudo haber alguien cercano al científico que le arrebató violentamente su apreciada polla (¿de una patada, de un manotazo, se la comieron?…) y allí terminó su historia. Nunca lo sabremos.

Escribe en un comentario si habías oído hablar de la polla de Einstein. Recomiéndale este post a algún simpatizante de la teoría de la relatividad.

¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet quién le comió la polla a Einstein (¡seguro que lo has hecho!)

C./

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El pie de Schrödinger

El pie de Schrödinger.

Poco se ha hablado a lo largo de la historia de la Física Cuántica del pie de Schrödinger, no así como del famoso felino, ese, el de la imagen. Schrödinger, Einstein, la superposición cuántica, la interpretación de Copenhague, la mecánica cuántica, el verschränkung… ¡y yo qué sé!

Cuenta la historia que el gato de Schrödinger estaba dentro de una caja cuántica y su vida no era más que una probabilidad sujeta a no sé qué suceso subatómico radiactivo que desencadenaba la liberación de un veneno mortal para el gato. Entonces, ¿el gato estaba vivo o estaba muerto? Pues las dos cosas al mismo tiempo, ¿qué es lo que no entendéis, seguidores subcuánticos?

No sé si el gato lo entendía o no, pero lo intuía perfectamente. De hecho, no es sino la intervención del pie de Schrödinger la que permitió que el gato terminara dentro de la caja.

Pregunta: ¿en qué medida la probabilidad de que el gato esté vivo o muerto dentro de la caja, atendiendo al suceso subatómico radiactivo del veneno mortal, está sujeta a la intervención o no del pie de Schrödinger? Contestadme esta pregunta y entenderéis la Física Cuántica.

Escribe en un comentario si habías oído hablar del “pie de Schrödinger”. Recomiéndale este post a algún físico cuántico amante de los gatos.

¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet que Schrödinger odiaba a su gato porque era un vago que no pillaba ni a un ratón (¡seguro que lo has hecho!)

C./

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