EL CASO BADVIBES – 17 DOBLE CRIMEN EN LA SUITE 101
Ir al índice
El corazón le palpitaba a toda velocidad, sentía un zumbido en los oídos y su pulso quería empezar a temblar a causa de la adrenalina, pero sabía controlarse. Respiraba profundo y tranquilo, cerró los ojos un instante, se acercó lentamente hasta la cama y perpetró el doble crimen en la suite 101.
Un cojín de plumas que había en un diván le sirvió como improvisado silenciador…




La suite estaba bien insonorizada. En el pasillo, los esbirros de Uccisore solo oyeron un par de «plops», como cuando se abren las botellas de champán. Tampoco cayeron en la cuenta de que el «camarero» solo llevaba una botella.
Cuando los matones quisieran sospechar de que el capo pasaba demasiado tiempo sin salir de la suite, probablemente ya habría amanecido y Hector Spector, el viejo sabueso, ya estaría muy lejos.
A todos les costaría entender el doble crimen de la suite 101 y dudo mucho que nadie quisiera ni entenderlo ni resolverlo. En la organización de Uccisore se desataría una guerra por el vacío de poder y a la policía de Darktown, tanto la muerte del capo como la guerra entre las familias de la mafia, no le perjudicaba en lo absoluto, es más, simplificaba en grado sumo su trabajo.
Y, ahora, ¿qué iba a hacer Spector?, ¿una nueva promesa de no volver a utilizar a Harry? Seguramente para romperla en la siguiente ocasión que lo “requiriese”. ¿Quién sabe?
Te lo cuento la semana que viene.
Escribe en un comentario si crees que Hector Spector volverá a utilizar a Dirty Harry la próxima vez que un taxista o un camarero le dé mal los cambios. Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de los casos de Hector Spector. Dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «hectorspectoreselmejor».
¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet si hay alguna funeraria en el centro comercial que hay a las afueras de la ciudad, ¡seguro que lo has hecho! Yo lo he buscado y me parece que había dos: una era propiedad de una familia china que también tenía un negocio de carne picada para hacer «albóndigas entomatadas» (¿coincidencia?, ¡no!, son negocios complementarios); la otra funeraria era de la mafia, de Enrico Uccisore, que tenía otro negocio dedicado a matar gente (¿lo veis?, son también negocios complementarios). En cualquier caso, son buenos negocios todos.
C./
