
Este de la imagen es el Manolillo. Es un operario del servicio de poda de árboles del municipio de Chatillo de la Frontera. «Lo conseguiré, lo conseguiré…» se repetía sin descanso mientras se arrastraba hacia el hospital.
Estaba convencido de que si había recorrido ya 7,9 km los 16,8 km que le faltaban para llegar al hospital los completaría de igual modo.
Y os preguntaréis cómo es que el Manolillo perdió sus piernas, pues yo os lo cuento (y si no os lo preguntáis da igual, os lo voy a contar de cualquier modo, os pongáis como os pongáis).
Resulta que estaba trabajando en la poda de los árboles del municipio con su motosierra y ya sabéis lo peligrosas que son estas máquinas. De repente, sin previo aviso, la cochina motosierra se quedó sin gasolina. La muy traicionera.
El Manolillo no tuvo más remedio que ir a la gasolinera y optó por atajar por el campo del Nicolás, el que está junto al barranco de las piedras puntiagudas cortantes. Y justo allí, resbaló y cayo terraplén abajo perdiendo sus piernas al chocar una y otra vez con las piedras cortantes puntiagudas. Un desastre.
Sin nadie que sepa de él y que pueda ayudarle, Manolillo se arrastra hacia el hospital mientras se repite una y otra vez: «lo conseguiré».
Aprended la lección y daos cuenta de lo peligrosas que son las motosierras.
Escribe en un comentario si crees que el Manolillo conseguirá llegar al hospital. Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de las motosierras eléctricas. Dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «sonmuypeligrosaslasmotosierras».
¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet si una motosierra corta mejor las piernas que las rocas puntiagudas, ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y resulta que no se puede saber. Depende del tamaño de las piernas, de la potencia de la motosierra o de lo afiladas que estén las piedras puntiagudas cortantes. Un rollo.
C./
