
Todo acuerdo debería ser siempre así: en perfecta concordia, con beneficio muto para las partes implicadas , base para futuras y fructíferas colaboraciones…
Pero no, siempre tiene que aparecer un contrato con sus cláusulas para reventarlo todo. Para levantar sospechas, para prevenir posibles engaños o incumplimientos, suponiendo siempre el mayor beneficio de una otra parte en detrimento de la otra… todo veneno para matar cualquier posibilidad de futura y fructífera colaboración. Una caca.
Escribe en un comentario qué prefieres un acuerdo o un contrato. Acuérdate de que los dos van firmados. Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de los acuerdos contratados o de los contratos acordados, verás cómo se alegra. Por supuesto, dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «tenemosqueconseguirhacerelinktober2025».
¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet cuántas clases de acuerdos hay; ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y, más o menos, así, a bote pronto, hay como varios tipos con sus diferentes clases… Es un universo el mundo del acuerdo. Aunque la clase más famosa es el acuerdo marco. Este es un tipo de acuerdo que se fue de Italia con su mono Amedio en busca de su mamá, que al parecer se había pirado a la Argentina. ¡Cuánto se aprende en Pronóstico Reservado!
C./
