As-Keros-Hin

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AS-KEROS-HIN

A As-Keros-Hin le llamarían Askerochan los amigos cercanos y familiares si los tuviera, pero es que no hay quien quiera acercarse a él. Dejad que os cuente su historia, que dura lo que el agua en una cesta de hojas de bambú.

A As-Keros-Hin lo echaron del dojo donde entrenaba las artes marciales por cerdo. Cada vez que se quitaba los calcetines y dejaba sus pies desnudos la peste a «cabrales» tardaba en desaparecer varias horas, o si se agachaba a recoger algún yen que se le hubiera caído, siempre había una descarga tóxica de gas vía rectal francamente «infumable». Por no hablar del aliento pestilente que tenía. Cuando abría la boca, el que estaba cerca de él sentía como si el olor de la mierda acumulada de todos los ancestros de sus enemigos entrara por sus fosas nasales.

El maestro lo echó a escobazos y le prohibió volver a acercarse al dojo, bajo pena de sumergirlo en lejía durante una semana.

As-Keros-Hin meditó sobre su situación y descubrió que el rechazo que generaba en los demás por guarro era su gran virtud, su fortaleza. Así que montó su propio dojo y de momento es él el maestro y el aprendiz y el chico de los recados. Pero está seguro que pronto su fama repulsiva dará sus frutos y encontrará el éxito como gran maestro del marcial arte de la suciedad.

Escribe en un comentario si alguna vez has confundido el olor del queso cabrales con el de los calcetines sudados que llevan una semana de verano puestos en los pies. Recomienda esta entrada a alguien que le guste el queso cabrales y las artes marciales. Dale al «megustas» y, por supuesto, guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «amimegustacomohueleelquesocabrales».

¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet si Pronóstico Reservado puede llegar a tener problemas legales con la denominación de origen del queso cabrales por insinuar que su queso huele a pies, ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y, sí, sí podemos llegar a tener problemas legales. ¡Qué le vamos a hacer!

C./

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