
El rastro que siguen los perros sabuesos no siempre es el esperado ni por el cazador ni por la presa. Puede decirse que en el cerebro de los sabuesos hay una jerarquía de olores que determinan el rastro a seguir.
Un ejemplo de ello es Tobby, un sabueso entrenado para la caza del conejo pero cuya actividad primordial no es precisamente encontrar y acosar a estos mamíferos del orden de los lagomorfos, sino reproducirse todo lo que pueda y más, hasta la extenuación (en esto coincide con el mencionado mamífero lagomorfo o conejo).
En estos momentos ha encontrado y está siguiendo el rastro de Fluffy, una sabuesa que está en celo y anda por la zona «aireando» su aroma celestial por todo el condado.
Esto es algo que no entienden ni el cazador, ni el conejo, ni el pobre Scraffy, el sabueso que camina junto a Tobby. Scraffy todavía no se ha recuperado del moquillo y no es capaz de oler ningún conejo: ni el que tiene que cazar ni el de la Fluffy.
Escribe en un comentario si ya sabías que los sabuesos tiene más interés en reproducirse que en cazar. Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de los conejos… de cualquier clase. Por supuesto, dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «amimepasacomoatobby».
¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet cuál es la distancia máxima a la que pueden seguir el rastro de un conejo los sabuesos; (¡seguro que lo has hecho!). Nosotros lo hemos buscado y hay varias opiniones, de modo que las distancias varían mucho de unas a otras. Parece ser que también esa distancia depende del tipo de conejo. Si sirve para reproducirse, son cientos de kilómetros la distancia desde la que pueden oler su rastro. ¡Pero cuánto se aprende en Pronóstico Reservado!
C./
