
«¡Esto es Hollywood!», me dijo mi editor mientras el fotógrafo hacía fotos sin parar y me repetía una y otra vez: «¡Vamos, C./, mueve el lápiz, sonríe a la cámara, enamórate de la cámara, la cámara te ama!». «¡Pero si la chica es de cartón-piedra!, ¿no teníais alguna de verdad?», les dije yo en pelotas protestando ávidamente (o sea, con avidez)…
¡Qué desastre mi etapa en Hollywood! Mi editor me lo prometió todo: fama, dinero, superventas, best sellers, de todo… Y al final es todo de cartón-piedra. ¡Qué puto desastre!
No quiero hablar. No quiero pensar. Odio el «famoseo», la farándula y la madre que parió a todo este tinglado… ¿Qué hacía yo en pelotas sonriendo como un gilipollas con mi lápiz 2H poniéndole la mano encima a un maniquí de cartón-piedra con el letrero de Hollywood? Pues el idiota, eso era lo que hacía.
En un momento de distracción, me puse el calzoncillo, las chancletas y me largué. Fui al consulado español en Los Ángeles para que me ayudaran a volver a casa y me mandaron a la mierda como buenos españoles que son.
Así que volví a la sesión fotográfica, me puse en bolas, cogí mi lápiz y sonreí a la cámara junto a mi «socia» de cartón-piedra. Cuando reuní los dólares suficientes volví a casa para tratar de olvidar todo.
Ahora que veo las fotos, incluso me gustan. Y les cuento a mis amigos lo buena y complaciente que fue conmigo la modelo junto a la que posaba.
«¡Qué suerte tienes, C./!», me dicen, «¡Esto es Hollywood!», les contesto yo muy orgulloso.
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¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet cuántas modelos de cartón-piedra utiliza Hollywood para hacer sus promociones, ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y resulta que son todas. ¡Tira, ahí lo llevas! ¡Wow!
C./
