
Jamás pensé que fuera a pasar, que fuera posible. No, ni en el mejor de mis sueños…, o de mis pesadillas, porque por muy bueno que fuera lo que me estaba pasando, estaba fuera de lugar y eso es incómodo hasta dejarlo de sobra.
¿Qué pintaba yo en aquel restaurante con cuatro estrellas «michelín» y dos «pireli»? Y, ¿cómo es que mis moscas estaban allí? ¿Qué clase de seguridad hay en ese restaurante de lujo en el que un tipo como yo y sus tres moscas pueden entrar y sentarse a comer?
A mí me pueden dar cualquier cosa para comer, yo tengo muy buen paladar y lo tengo encima de la lengua, cosa poco común, no crean. Pero, ¿y mis moscas? ¿Qué van a comer? ¿Un restaurante lleno de estrellas neumáticas tiene un menú especial para moscas?
Sin lugar a dudas estábamos los cuatro fuera de lugar, mis tres moscas y yo. Pero, bueno, ya que nos habíamos sentado no íbamos a desperdiciar la ocasión de comer algún buen menú neumático.
Otro día os cuento cómo logramos salir con vida de aquel restaurante…
Escribe en un comentario si has comido alguna vez en un restaurante con estrellas michelin o bridgestone o pireli. Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de las moscas, verás cómo se alegra. Por supuesto, dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «novayasaunrestauranteeleganteconmoscas».
¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet si es posible que haya menús para moscas en los restaurantes elegantes, ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y sí, los hay. Saben un poco a mierda pero los hay. Esto lo sé porque una de mis moscas, ese día en el restaurante elegante, me dio a probar de su segundo plato. Del primero no quise probar porque tenía gusanos que se movían… ¡eeeegg!
C./
