
Cuando se cambian o se alteran las normas, por muy inocente que parezca, un juego infantil puede convertirse en un juego peligroso.
Todo ocurrió por accidente. Mi sobrina Carmencita, que tan solo tiene 5 años, se aburrió de jugar al parchís con su hermana y sus primas y se le ocurrió, para hacerlo más divertido, poner alguna ficha nueva. Así, abrió el estuche de las piezas de ajedrez de su padre y cogió la reina blanca.
Cuando la reina se encontró en el tablero del parchís y vio tantas fichas de colores que solo se movían poco a poco y si se lanzaban los dados primero, le entró un hambre feroz. Allí empezó el desastre.
La reina está acostumbrada a comer, peones, alfiles, caballos, torres incluso algún rey negro, no por racista sino por que al ajedrez se juega de este modo. Y, claro, esas fichas tan pequeñas del parchís le sabían a poco.
Así, en unos cuantos movimientos de la reina, p’alante y p’atrás, pa’unlao y pa’lotro, incluso en diagonal p’arriba y p’abajo, acabó con todas las fichas del parchís…
Carmencita, su hermana y las primas lloraban aterrorizadas. Los cubiletes y los dados no daban crédito a lo que estaba ocurriendo. Todo el tablero estaba lleno de migajas de fichas de todos los colores devoradas por la reina.
Definitivamente, aquello fue una catástrofe.
Escribe en un comentario si ya sabías que el parchís podía ser un juego peligroso. Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de las reinas blancas del ajedrez, verás cómo se alegra. Por supuesto, dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «lasreglasdelparchishayquerespetarlasycumplirlas».
¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet si es posible que se pueda jugar al parchís con las piezas del ajedrez sin que haya derramamiento de fichas inocentes, ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y no, no es posible. Muy pocos lo saben, pero el odio entre piezas de ajedrez y fichas de parchís viene de muy lejos y es insalvable.
C./
