
Al infierno dicen que se puede ir directamente, sin hacer ningún esfuerzo, que lo que cuesta es ir al cielo: que si tienes que ser decente, que si tienes que ayudar a cruzar la calle a las ancianitas…, eso, más o menos, lo que se dice el rollo de ser bueno.
Lo que nadie te dice es que una vez que entras en el infierno o haces las cosas bien o te echan a patadas, como es el caso de la llama Llami.
A Llami la echo a patadas Belcebú del infierno por no quemar los suficiente: «¡es que no te esfuerzas, Llami, por favor, o quemas abrasadoramente o te vas!», le dijo un día y ella le mandó a la mierda ese mismo día, así que a Belcebú no le quedó más remedio que echarla por no quemar y por «rebotona».
Escribe en un comentario si alguna vez te has metido en el infierno y luego te han echado por no esforzarte lo suficiente en lo de quemarte abrasadoramente. Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de irse al infierno y quedarse allí, verás cómo se alegra. Por supuesto, dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «tenemosqueconseguirhacerelinktober2025».
¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet cuántos nombres tiene el demonio; ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y, más o menos, así, a bote pronto, tiene un montón de nombres, en serio. A mí el nombre que más me gusta es el de Lucifer, de hecho, yo cuando lo veo suelo llamarle Luci. A él no le gusta mucho, pero no se enfada porque somos coleguitas. ¡Cuánto se aprende en Pronóstico Reservado!
C./
