
Kako (火口, en japonés). Un mechero de yesca con más de 125 años de antigüedad.
Otro yurei que salío de la maleta de la tía Mildred fue el de Koji, un adolescente que se suicidó dos días después que Geiko, justo cuando se enteró de que ella había muerto.
Koji estaba muy enamorado de Geiko. Aunque sabía que obtener su amor sería muy difícil por la diferencia de edad, él siempre soñaba una vida llena de felicidad compartida con Geiko.
El espíritu de Koji encontró, poseyó y animó al viejo mechero de yesca del abuelo Aniceto, padre por parte de madre de la tía Mildred. Este mechero tiene unos 125 años de antigüedad pero enciende la mecha como si acabara de salir de la tienda. Su nombre a partir de ahora es Kako. Es un nombre un poco pretencioso pero ya se sabe como son los espíritus de los adolescentes japoneses de 300 años.
Yo no me atrevo a decirle nada, no vaya a ser que se cabree y empiece a pegarle fuego a todo lo que encuentre en su camino.
Escribe en un comentario si crees que el yurei de Koji podría haber animado alguna que otra cosa más antigua y más útil como el botijo del tío Berto. Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de los obake, verás cómo se alegra. Por supuesto, dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «lostsukumogamimolan».
¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet quién sería el responsable pagador en caso de que Kako provocara un incendio, ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y no está muy claro. Lo más probable es que se aplicara la jurisprudencia. Ya que ha habido otros casos en los que los daños provocados por un tsukumogami agresivo han tenido que ser indemnizados por los herederos del dueño del objeto poseído por el yurei. En este caso, la tía Mildred. Está muy claro.
C./
