Luciérnaga

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Luciérnaga

La linterna Linti siempre quiso ser una luciérnaga, poder volar y que el culo le brillara por la noche. Así que se compró un saco de pilas de 1.5 V y unas alas de cartón que se pegó al costado. Con esto se fue a dar la lata donde las luciérnagas.

No es que Linti sea mala linterna, pero es un poco pesada y, como bien sabemos todos, las luciérnagas tienen muy poca o ninguna paciencia. No tenemos más que recordar el caso de los Testigos Mormones que fueron a catequizar al las luciérnagas y en menos de 5 minutos ya los habían echado a patadas… ¿os acordáis, no? Pues eso.

Bueno, pues cuando llego Linti y se puso a hacer «el luciérnaga» con los otros bichos, pues les pareció que se estaba cachondeando de ellas y le echaron a patadas.

Una auténtica pena, porque a Linti no se le daba mal lo de hacer las cosas que hacen las luciérnagas.

Escribe en un comentario si alguna vez te has metido una linterna en el culo y te has puesto a hacer «luciernagueces». Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de las linternas metidas por el culo, verás cómo se alegra. Por supuesto, dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «tenemosqueconseguirhacerelinktober2025».

¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet cuántas clases de luciérnagas hay; ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y, más o menos, así, a bote pronto, hay más de 1900 clases, en serio. Y no hay una clase más famosa que las otras, son todas igual de sosas: dos antenas, cuatro alas, seis patas y un culo brillante… Lo que se dice un puto rollo ¡Cuánto se aprende en Pronóstico Reservado!

C./

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