Botón

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El aumento de la población de ojales trajo consigo «la gran crisis del botón». Los botones eran cazados indiscriminadamente y en el mercado negro el tráfico de botones perdidos disparaba el valor de los pocos botones disponibles.

Mal asunto ser un botón en aquellos turbios días y peor aún ser un ojal viejo y deshilachado sin la más mínima posibilidad de tener uno de esos preciados botones. Ni siquiera uno roto y deslustrado.

Un tiempo oscuro en el cual se saqueaban las mercerías en busca de cualquier pequeño botón, aunque solo fuera el de un puño de camisa infantil, de esas de primera comunión, que siempre van llenas de botones por todos lados.

Escribe en un comentario si alguna vez has encontrado un botón perdido y si has tratado de venderlo en el mercado negro. Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de los botones dorados de almirante de primera comunión, verás cómo se alegra. Por supuesto, dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «tenemosqueconseguirhacerelinktober2025».

¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet cuántas clases de ojales hay; ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y, más o menos, así, a bote pronto, hay como varias clases. Aunque la clase más famosa es la del ojal del culo, también llamado ojete, aunque ese ojal no busca botones, solo suelta chorizos. ¡Cuánto se aprende en Pronóstico Reservado!

C./

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