Tragedia en el barrio chino

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Tragedia en el barrio chino

Me vais a decir que soy un pájaro de mal agüero, pero la tragedia en el barrio chino se veía venir desde hace varios años. Siempre se suele decir que nunca pasa nada, hasta que pasa y luego todo son lamentaciones y aquello de “yo no sabía…», «yo pensé que…», «yo creí que…», etc.

La misma noche en la que se celebraba la fiesta de Chan-Guan, famosa por sus hogueras nocturnas y el lanzamiento de petardos muy sonoros, la Mash-Kle-Tah, los hermanos Chung-Ho estaban subidos en sus escaleras engalanando la zona de la gran hoguera con los típicos farolillos chinos. No fue una buena decisión hacerlo con la hoguera ya encendida. Hubiera sido mejor dejarlo.

Cuando casi estaban terminando, Ton-Tin, el maestro pirotécnico, apostó 200 yuanes con su primo Jo-lin a que podía saltar la hoguera de Chan-Guan cargado con todos los petardos de la Mash-Kle-Tah. Y, no, no pudo.

Ton-Tin, Jo-Lin y los 200 yuanes desaparecieron en la explosión. Realmente no desaparecieron sino que quedaron esparcidos en un área de 2 kilómetros. Los hermanos Chung-Ho quedaron reventados por dentro y sus escaleras prácticamente inservibles. Una auténtica desgracia porque eran unas escaleras de fibra, de las buenas y bastante caras.

Escribe en un comentario lo mucho que te gustaría saltar una hoguera en la noche de Chan-Guan. Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de los petardos de la Mash-Kle-Tah, y que tenga algún cachorrillo sensible, esto le «pondrá de los nervios». Dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «lanochedechanguansiempretraebuenasanecdotas».

¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet cuándo y en qué remota región china comenzó a celebrarse la Mash-Kle-Tah la noche de Chan-Guan, ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y sí lo sabemos, fue en Shin-Pin-Pin y fue Marco Polo quien lo trajo a Europa. En principio quería llevarlo a Venecia pero el barquero que llevaba el material le entendió mal y terminó desembarcando en Valencia. Los valencianos, muy avispados, se percataron enseguida del potencial festivo de aquellos petardos chinos y el resto es historia.

C./

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