
¡Bernardo no, venado! Sí, ya sé que está un poco flaco y que esa cara que saca no parece muy saludable, pero es un venado.
Además, yo pinto los venados como me sale de la real gana. Bueno, los venados y todo lo que pinto. ¿Pa’ qué miras? ¿Para decir que se parece a tu tío Bernardo? Pues si que estaba bien jodido tu tío Bernardo.
Por otro lado tú no conociste a este bicho en sus buenos tiempos porque si no, no hablarías así, ¡menudos cuernos tenía el bicho ese!
¡Ah!, ahora caigo, ya se por qué dices que se parece a tu tío Bernardo… Sí, sí, sí, era este al que su mujer le engañaba. Creo que ella tuvo algún lío extramatrimonial esporádico con todos los del pueblo, ¿no? Vale, vale, ya me doy cuenta de lo que quieres decir…
Escribe en un comentario si alguna vez has tenido algún lío extramatrimonial con un venado o «venada». Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de los ciervos, verás cómo se alegra. Por supuesto, dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «tenemosqueconseguirhacerelinktober2025».
¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet por qué al engañado en una relación se le llama cornudo; ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y, más o menos, es porque al interfecto le han puesto los cuernos y esas cosas que pasan en el amor.
C./
