Estrellado

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Estrellado

Igual que el cielo limpio y claro en una cálida noche de verano, así terminó el pobre Prudencio: estrellado. Pero contra el suelo.

—Las leyes están para quebrarlas, eso lo sabe todo el mundo—, decía Prudencio.

—Para quebrantarlas, querrás decir—, le corregimos al punto.

—¡Como sea!, el caso es que yo paso de la ley de gravitación universal, es más, ¡no creo en ella!

Mal asunto, Prudencio. A la ley de gravitación universal le da igual que creas en ella o no. Como saltes desde la cornisa del tejado, allí, un poco más arriba del décimo piso, vas a terminar estampado contra el suelo y con todos los huesos quebrados.

—¡Querrás decir quebrantados, melón!—, contestó enojado el bueno de Prudencio— ¡apartad de ahí que voy a saltar!

Dicho y hecho. Prudencio subió al tejado, se puso en pie sobre la cornisa y al grito de «¡a la mierda la ley de gravitación universal!» saltó al vacío. Por supuesto, esta ley, como buena ley universal que es, actuó de manera consecuente con ella misma y el pobre Prudencio pudo comprobarlo al sentir todo su cuerpo estrellado contra el duro suelo.

Escribe en un comentario si crees que debimos impedir al bueno de Prudencio que se subiera al tejado para saltar a la calle. Recomienda esta entrada a alguien que sea fan de los saltos mortales, verás cómo se alegra. Por supuesto, dale al «megustas» y guarda esta entrada en tus colecciones de cosas «lasleyeshayquerespetarlasycumplirlas».

¡Un momento! Escribe en un comentario si has buscado en Internet si es posible que el impacto del Prudencio contra el suelo haya modificado el ángulo de inclinación del eje de rotación de la Tierra , ¡seguro que lo has hecho! Nosotros lo hemos buscado y sí, lo ha modificado. Muy poco, pero lo ha modificado. ¡Tira, ahí lo llevas! ¡Wow!

C./

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